A diario.

Quisiera verte a diario, no dejar migajas de amor para el día después, quisiera tenerte aunque sea una vez, una vez de verdad, sin segundas audiciones, sin juegos de poder. Ya no quiero ser tu amor clandestino, ese que muere por verte al llegar, quiero amarte a diario y de una vez por todas aprenderte a odiar, quiero ser tu mentira y también tu verdad, quiero ser el guardián de tus noches de paz, quiero que te vuelvas loca, que quieras volver a empezar, que los finales te hagan llorar. Quiero a diario, verte despertar.

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Me enamoré

La vi un día desde mi cúbico espacio, la vi y me declaré eternamente enamorado de sus alas, de su libertad, de su mente volátil, que cada vez que salía al mundo, este se encendía. Yo respondo a sus preguntas de avecilla joven, para que cuando ella quiera despegar no intentara el mundo estrellarla con sus inseguridades, me enamoré de ser su escudo, su guardia nocturna, de cuidarle el sueño, de ser lo único que la arraigaba a la realidad. Me enamoré tanto de esa ave, de esa loca bailarina de la noche, que así tan impredecible como llego, la dejé ir, porque la ame por sus alas, ellas querían despegar y yo prometí jamás cortarlas.

Bailas

Aquel día el atardecer era naranja y hacia tu piel cálida, como un dulce de miel, reflejabas frescura, cariño, pasión…
Nunca vi tanta vida corriendo de extremo a extremo por un cuerpo. Eres un ángel en los suburbios, y yo quisiera verte volar más, bailando hasta tocar el cielo, bailando tocando un corazón… el mío, que aunque este postrado en un encierro, no deja de vivir por ti. Bailas para la vida y yo bailo contigo, bailas por el sol y tambien porque algún día este hombre pueda bailar sin ti.

Depresión

Y todos los días se vuelven iguales al anterior, ya no distingues si de verdad estas feliz o si solo es un momento, un destello fugaz… las tareas diarias se vuelven pesadas, ya no te importan aunque sean necesarias. Recuerdas como antes te esforzabas y podías tener un día mejor, lo intentas pero ya no resulta, te aburres, te cansas de intentar… te hacen feliz cosas banales, cosas de encima, que no alcanzan a llegar a tu alma, ya no sientes más que tristeza, un agujero en el estómago que te invade como sombra desde que abres tus ojos por las mañanas, no se va, no te deja, te ahoga, te aprieta, te fatiga, te mata.

Recuerdo

Recuerdo la emoción de verte y la explosión al tocarte, siempre quise amarte y tu solo supiste odiarme, no dejé que mi alma y la tuya se encontraran, no dejé que nuestros cuerpos se rosaran. Sí, te amaba más que a nada, pero no para permitir que tu amor falso me destrozara.

Muerte

Te veo muerte,

te veo vigilar mi dormir,

me pregunto si el quererte

puede existir así,

tan deshumanamente

que asusta a quienes quieren vivir.

No quiero perderte,

quiero estar allí.

Puedes tomar lo que quieras,

ya pertenezco a ti.

Día 9.

Se vuelve duro y más fácil al mismo tiempo, no hay apetito, no hay antojo, mi mente se adapta.
Sin embargo hay cierta dualidad, pienso en que voy rápido, voy bien, feliz y por otra parte tengo miedo de perder el control, no puedo perder el control, soy extremista y se que puedo llegar más abajo de los límites permitidos, por no ver, por no ser consciente… esta vez no pueden existir errores.